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Wednesday, June 21, 2006

Habrá que reflexionar sobre la influencia Filósofica Alemana en la creación del Derecho


Espero sacar conclusiones sobre esta influencia, ahora y en principio con Hegel, sobre la creación del Estado.


Hegel dirá:
"En la medida que el Estado recoga la satisfacción del individuo existirá una mayor conexión entre ambos".

Estudio de Hegel



INTRODUCCIÓN.

Podemos apreciar como todos los filósofos inciden en la importancia de los antecedentes históricos en relación a la propia filosofía, a sus propios razonamientos. Es indispensable su presencia como dato constatado de lo que somos y de cual has sido nuestro procedimiento para llegar al tiempo presente desde donde se analiza la cuestión que se determine. Nuestros posos vistos desde el historiador y bajo el punto de vista filosófico son datos esclarecedores de la realidad vivida que no es otra que la que se plasma en su leyenda.

Hegel llega a la conclusión de que la diversidad conlleva una falta de imparcialidad, por lo cual no podrá la historia verse desde un marco interpretativo de racionalidad a no ser que se haga precisamente bajo este prisma somero de la razón. La historia tiene su elenco dependiendo de los enfoques en los que se constata. Si es el propio historiador coetáneo a su tiempo el que narra las visicitudes de ese mismo momento, nos encontraremos con un tipo de historia original. Si no se produce in situ y, el que cuenta, se centra en ver las consecuencias del tramo estudiado, nos encontramos ante una historia reflexiva. Pero si lo que se trata es la comprensión que organigramas han regido la historia del mundo, cual es el espíritu que ha movido la sazón del tiempo, entonces nos hallamos frente a la filosofía de la historia.

Si no me encuentro equivocado nos hayamos en el postmodernismo, que no deja de ser, sin duda alguna, la nueva alteridad, el nuevo estadio al que ha dado paso el modernismo. Nuestros puntos cardinales y para los posibles planteamientos que de él hagamos, serán los de su propia época, los tiempos por él vividos, es hijo de la burguesía que florece tras la revolución francesa, será este el marco donde su prisma de la historia anterior es visto desde el punto de vista de la razón. El siglo XIX, ha todas luces es originario de estadios hasta entonces nunca vividos. Se aposenta la División de Poderes y el emancipar de la persona individual frente a la autarquía. El hombre se aúna para la consecución de fines comunes y es ya sabedor de que posee una parcela propia, subjetiva, íntimamente particular que es su propia libertad, de esa libertad hace participe al resto de realidades, a la clase humana para, restando un porción de la misma protegerse contra agentes exteriores.

Es mediante este paso como la Historia de la Humanidad adelanta un estadio a través del cual el hombre camina como ente, a priori, sabedor de su cualidad de –hombre libre-, pero consciente del entorno que le rodea. Hegel delinea una teoría de la Historia y del Estado muy vivo con el momento en el que vive.

Como entrante dirá que la filosofía de la historia universal no es otra cosa que la consideración pensante de la misma, pensante distinción ante y como rasgo, del resto de seres vivos.

La historia es historia mientras que la filosofía son pensamientos propios generados por la propia especulación. Considero que si nos preguntamos el –por qué- y –hacia dónde- somos lo pensante, sin el pensamiento no se evoluciona, y somos evolución. La suma de las evoluciones es el Absoluto. Somos capaces de crecer, para Hegel es principio, y por el principio de la causalidad basa la analítica, que junto a la dialéctica, forman un estrato sólido a través de los cuales informará en sus estudios.


El primer reproche que hace la historia a la filosofía es abordar a aquélla con pensamientos y considerarla según pensamientos. Hegel dirá: “la razón gobierna el mundo” y que la historia universal ha transcurrido racionalmente, es el espíritu el que rige en cada etapa de la historia tal y como se desenvuelve en sus etapas Al dato de que ella misma es su propio presupuesto, su propio fin y finalmente ella misma es su propia actividad, es una razón de peso para plasmar como contenido fundamental de la filosofía de Hegel. Significa su emancipación Kantiana. La razón es infinita y necesita saber de la realidad total.

Hago un pequeño preámbulo antes de seguir, para consolidar la praxis que puedo esgrimir hasta este momento, y es que, si nos damos cuenta, filosofamos en todo momento, somos hijos de la historia y de la propia filosofía, nuestro proceder tiene su asunción en la propia individualidad. En nuestros momentos presentes somos participes de la heredad de ambas disciplinas, de su esfuerzo y trabajo en el esbozo de la propia Humanidad, que como vemos con Comte, es la abstracción de lo Absoluto y para Hegel será la máxima realidad, el colorario del todo. Una realidad ascendente que se basa en la racionalidad que se ve superada constantemente, a cada momento, en su devenir. Practicamos filosofía y hacemos historia a diario, tal vez sin darnos cuenta, pero se estudian las leyes plasmadas en el pasado, se especula sobre los pensamientos, nos preparamos para un futuro mejor, avanzamos en todos los sentidos (tesis-síntesis-antitesis-síntesis-vuelta a tesis). Si atendemos a la fórmula del Estado de Hegel nos damos cuenta (será criticable), que lleva su gran parcela de razón, ¿cómo puede evolucionar el hombre en una sociedad, con disparidad de criterios, ideologías, acciones, religiones, si no es con un régimen que abarque una unidad, la propia racionalidad del hombre? Sólo podremos avanzar bajo ese rasgo, sin él, nos veremos abocados a finales inesperados. Nuestra colección de saberes, de la que podemos hacer gala en nuestro presente, ha de estar para Hegel, basada en el conocimiento no en la mera acumulación de ellos, conocimiento racional para una visión de conjunto, del todo. La existencia humana es una, su espíritu y sustancia, uno.

Lo que hacemos, lo que somos lo que pensamos, debe servir de norte para nosotros, no nos servirá de nada estudiar a Hegel sino tenemos nuestras propias conclusiones racionalizadas e impregnadas en nuestra realidad patente. El fruto de la enseñanza, del esfuerzo de los hombres en el camino de la vida, del uno, de Dios, de la propia existencia, ha de estar teñido del raciocinio de nuestro pensar. Especulemos con lo que nos dan para sacar de ello nuestras propias tesis, que se vean igualmente refutadas nuestras hipótesis y que su sustancia sea la claridad, el jugo para nosotros. Sólo ante esta forma de avanzar seremos capaces de ser fieles al compromiso de la propia existencia. En estos planos, Hegel deja su protagonismo a los historiadores, haciendo del famoso aforismo una verdad “dar al César lo que es del César” y dejando sus apriorismos a los propios historiadores, pero embutido de la reflexión, del mirar racional de los estadios pasados. La razón ha gobernado y gobierna el mundo dirá y por tanto, es obligación del historiador le interpretar la historia con racionalidad.

Hay elementos en la historia que no han sido evidentes en toda su línea y ciertos filósofos han omitido la razón en sus disposiciones aduciendo tan sólo causas externas. El fin mismo es pueblo, son totalidades que son estados, la fe, la providencia general que gobierna el mundo, no nos debe contentar. La filosofía no puede apartarse de su camino, deberá hacerse cargo del contenido de la religión, que las materias se encuentran conectadas, que lo nuestro es una teodicea. En la propia historia universal se nos presenta la historia de la masa del mal concreto.

Debemos determinar la abstracción del espíritu. La historia universal es la presentación del espíritu, de cómo él labora por llegar a saber lo que es en sí. La conciencia de libertad, el hombre es libre como tal, sólo llega a ser patente en su totalidad con la comunidad germánica, donde y gracias al cristianismo, la libertad del espíritu constituye su propia naturaleza. La organización de los estados, la aplicación del principio de racionalidad es un proceso que constituye historia misma. Deja patente que la historia universal es el progreso de la conciencia de libertad. La división se encuentra en lo engendrado hasta entonces, el uno es libre, algunos son libres y que, el hombre es libre en cuanto hombre (orientales, griegos y germanos respectivamente).

La libertad por sí misma encierra en sí la infinita necesidad de llegar por sí a la conciencia, pues ella es, según su concepto saber de sí, y con ello realizarse; es el fin que ella realiza y el fin único del espíritu. Hegel, se pregunta después de esta exposición: ¿de qué medios se sirve?

Dice que si la libertad es en principio el concepto interno, los medios serán lo externo, lo manifestado, pero éste en la historia, nos muestra las acciones de los hombres que emanan de sus necesidades, las pasiones, sus intereses y la presentación de sus fines, aparecen todos como móviles. La propuesta de los individuos de móviles universales es limitada, ya que los entes asilados frente al mundo son insignificantes. Las virtudes también podrían servir de ejemplo, pero quedarían como ejemplo de individuos aislados. Las pasiones son un rasgo para él de gran poderío y preponderancia sobre todo lo demás, fines de interés particular y satisfacción del egoísmo.

Si queremos saber de la racionalidad de Hegel, basta echar un vistazo a nuestra realidad. Cómo funcionan nuestras sociedades. Somos economía y Estado. El gran flujo circular de la renta se basa en la satisfacción de las personas que se plasman en él. Se trata en principio, de plena satisfacción en las exigencias de unos y otros, economías domésticas – empresarios, eso ante todo, si esto no fuese así no funcionaría. La máxima de la utilidad marginal de consumir una unidad más, es consustancial a los fines y a la satisfacción.
Y sigue, ahora nos incluye el lado negativo del hombre, aduciendo que se trata de la voluntad, ésta le define como tal y le diferencia del mundo animal. Otro dato significativo de las bases que se van aposentando. Conciencia y voluntad, los nexos en la causalidad son puntos intermedios entre la acción que necesita de aquéllos y el resultado, un resultado que puede variar el exterior o no. Base de la Ciencia del Derecho Penal en una figura fundamental como es el dolo (comentario acerca de las aplicaciones a las que me refería anteriormente).

Las leyes y los principios, no viven ni prevalecen inmediatamente por sí mismos, es la necesidad humana, el instinto la inclinación junto a la pasión los que los mueven. Para él, el segundo momento esencial de la libertad es que el sujeto se encuentre a sí mismo satisfecho en sus actividades. Se dice que aquí no interviene un fin general y dirá que quien actúa a favor de una cosa, está interesado en general, y en ella. Es necesario que esto, se vea recubierto de la necesidad de razonamiento, del entendimiento, de la razón.

Hila este segundo momento con el Estado, si éste une sus fines generales al interés privado de los ciudadanos, será vigoroso y estará bien construido. Cuando los unifica llega el florecimiento. Pero…, la historia universal no comienza con cualquier fin consciente, empieza con el fin universal, que el concepto de espíritu sea satisfecho solo en sí – es decir, como naturaleza, el trabajo de la historia universal será el de hacerlo consciente. La conciencia debe saber cual es su fin último, el concepto de espíritu. La acción en sí del individuo carece todavía del lado intelectual y volitivo. Lo universal, lo sustancial es realizado por la acción.

La religiosidad, la eticidad, etc., existen en los individuos, entregadas a la libertad individual es donde recae su culpa.

Como conclusión y por no alargar lo que puede ser el resumen de lo leído:

Nos habla de la pasión, la pasión es de suponer es lo que ha movido a Hegel para organizar su pensamiento su idea básica de racionalidad, su interés en una dialéctica de la realidad, para dar rienda suelta a su subjetividad embozada de la objetividad del todo. No puedo concebir, que el genio, el esfuerzo, la dedicación de una vida entera a una materia, a una creencia, a un estudio, a esa pasión en definitiva (valga la reiteración), no se mueva a raíz de esta pauta.

Lo subrayado en párrafos anteriores y en negrita son las herramientas de que se ha servido para servir su idea de historia universal: evolución, espíritu que rige en cada etapa de la historia (nacer y morir-nacer, es la dialéctica de la realidad), la razón y finalmente, la libertad (conciencia de libertad).

Yo creo que de su dialéctica se podría sugerir todo su pensamiento de la historia. Si comenzamos analizando al individuo todo lo que a él se le aplica se aplica posteriormente a al historia. Nacer, morir-nacer, evolución, se ha plantado una semilla que germina, nace, crece y muere, que ha dado paso a una evolución, y comienza el ciclo de nuevo.

Para Hegel, la realidad es dialéctica y a ésta se le suma el conocimiento que es una manifestación de lo real y una manifestación de la naturaleza dialéctica de la realidad. Son conceptos que hemos de entender para entender la filosofía de Hegel. Para explicarlo habría que remontar a lo primario, los hechos, que son resultado de un juego interno de relaciones, que finalmente son las cosas. Hay una contradicción, es decir, lo nuestro no es nada sin un antagónico, sin algo que lo contradiga, y gracias a esta contradicción nos integramos en el todo, por tanto, nuestras posiciones sólo pueden ser comprendidas y explicadas en relación al todo. De no ser así, yo estaría sólo en el universo (es mi deducción). Si nos sumergimos más, abre el campo y, cada realidad, es un momento del todo, cada momento nuestro es, forma y se extingue en el todo y de esta guisa encomilla “que lo verdadero es el todo”, la suma de todas las realidades forman el todo. Cuenta con ellas pero son dependientes de la totalidad, la totalidad es lo verdaderamente real. La indagación es la fuente del conocimiento, ser-pensar, y aquél tiene una estructura dialéctica, la realidad es dialéctica y como resultado el conocimiento también lo es. Cómo lo verdadero es el todo, las dualidades saber-pensar, o conocimiento-realidad,…, son inexactas, pero si subsiste la relación entre objeto-sujeto.

A partir del conocimiento de estos términos impregnados en su dialéctica, estaremos en disposición de entender su filosofía sobre la historia universal.

Rasgo destacable del resumen de este trabajo, es la llamada “conciencia de libertad”, no me queda otro remedio que acercarme al concepto por parecerme indispensable, insustituible en el desarrollo de la humanidad, de la Historia. Llegar a tener esa conciencia “de sí”, es el punto donde emerge, donde florece una nueva perspectiva de cotas inimaginables para todos los posteriores desarrollos. Para Hegel, la libertad se alcanza mediante la religión. Ahora bien, ¿se podría haber alcanzado el Espíritu sin ella, ese espíritu, que movido por la pasión hado nombres en la historia?. No.

Para Hegel, contrario a la teoría de Kant, la razón es infinita, razón y espíritu tienen el mismo punto de vista, la misma cota que alcanzar: libertad.

Nos movemos en nuestros momentos presentes, ante la realidad de que se ha instaurado en los países unos regímenes que llevan a sus espaldas las directrices de las personas que están adscritos a ellos, bajo diversas formas. Nos conduce directamente al contrato social, que no es otra cosa que lo que plasma Hegel cuando nos dice que el hombre es libre como hombre, su libertad con el devenir de los hechos, se convierte en sujeto-objeto, o lo que viene a ser lo mismo, la distinción entre individuo-colectividad, con la libertad, con el saberse el individuo libre y con la abolición de la esclavitud, nace el sentimiento de materializar su libertad. Estos estados son los encargados de realizar el interés universal. Si llevamos esto al extremo de nuestra historia, nos posicionamos aquí y ahora, hacemos patente lo que Hegel preconiza en sus síntesis, nuestros intereses particulares, y nuestra libertad son elementos que han de conjugarse en el Estado. Si el Estado atiende la satisfacción de intereses, todo irá bien. Tenemos en cuenta la entrega de la parcela de libertad que subyace en el individuo, será la Ética social que el Estado tiene impresa a la que damos ese rescoldo para que a su vez, obtengamos un grado de protección. Y por ello, deducimos las modas por así decirlo, o los distintos modos de acceder a la evolución, el tracto sucesivo para mejor. Qué esto esté realmente impregnado en nuestros gobiernos, que finalmente son la materialización del Estado, hoy, en nuestro caso, ya no gobierno, sino presidente que no es un mero primus inter pares, sino un verdadero director de orquesta, donde su camarilla esta sujeta a sus designios, esto es otro cantar.

Para Hegel la historia universal es una remodelación de cada etapa anterior, que mediante, la dialéctica, toda asunción de conocimiento de libertad, el espíritu, la pasión que en cada momento ha movido al mundo, la razón, da como resultado la conjunción de lo que somos.

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